En los últimos días he estado molesto e intranquilo porque me he enocntrado con muchas personas que atacan a la Iglesia de Cristo; algunas conocidas otras no.
Siempre son los mismos argumentos: la Iglesia está llena de dinero y rateros; el Vaticano es la empresa más grande del mundo; creen en tonterías como apariciones de "ensarapadas" (la Virgen de Guadalupe); su doctrina ha creado a los loquitos que han dañado a gente en estos días; etc.
Inclsive gente cercana a mí, católica, me ha preguntado cuál es la Iglesia, si debemos seguir con la misma forma de evangelizar. Siempre pensando en métodos y pedagogías.
Al sentirme tan confundido el viernes pasado (18 de septiembre), pregunté a Dios en mi oración y al hacer la lectura del día, la primera, me encontré con esta respuesta de San Pablo de la primera carta a Timoteo: 6, 2-12:
"Querido hermano: Lo que te he dicho anteriormente, es lo que debes enseñar e inculcar. Porque, quien enseña docrinas diferentes y no se atiene a las palabras de salvación de Jesucristo, nuestro Señor, y a lo que enseña la religión verdadera, es un orgulloso e ignorante, obsesionado por las discusiones y juegos de palabras. Y lo único que nace de todo ello, son envidias, pleitos e insultos, sospechas perjudiciales y continuos altercados, propios de hombres de mente depravada, privados de la verdad y que consideran que la religión es un negocio.
Ciertamente la religión es el gran negocio, pero sólo para aquél que se conforma con lo que tiene, pues nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él. Por eso, teniendo con qué alimentarnos y con qué vestirnos nos damos por satisfechos.
Los que a toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentación, caen en las redes del demonio y en muchos afanes inútiles y funestos, que unen a los hombres en la ruina y la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se han desviado de la fe y se han visto agobiados por muchas tribulaciones.
Tú, en cambio, como hombre de Dios, evita todo eso y lleva una vida de rectitud, piedad,fe, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que has sido llamado y de la que hiciste tan admirable profesión ante numerosos testigos."
Por eso creo en lo más profundo de mi ser, que no importan las polémicas, de ellas nunca he aprendido nada ni de los polemistas, y cuando yo lo he hecho sólo he sentido al finalizar un gran desasosiego y falta de energía.
Lo único que nos queda en estos tiempos para no caer en el relativismo y no decir junto con los que estaban al pie de la cruz: "si eres hijo de Dios, Sálvate a ti mismo!!!", es seguir el camino de la rectitud, la piedad, la fe, el amor, la esperanza, la paciencia y la mansedumbre.
Que Dios nos bendiga a todos!!!
domingo, 20 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
San Buenaventura

El maestro nos dijo que la verdad nos hará libres, según la sana doctrina, San Buenaventura dice que ésta ha de ser:
1. En la primera jerarquía:
Evocada en el gemido de la oración,
obra de los ángeles;
Escuchada en el estudio y la lectura,
obra de los arcángeles;
Anunciada por el ejemplo y la predicación,
obra de los principados;
2. En la segunda jerarquía:
Alcanzada como refugio y lugar de la entrega de sí,
obra de las potestades;
Aprehendida por el celo y la emulación,
obra de las virtudes;
Unida en el menosprecio de sí y la mortificación,
obra de las dominaciones;
3. En la tercera jerarquía:
Adorada por el sacrificio de alabanza,
obra de los tronos;
Admirada en el salir de sí y la contemplación,
obra de los querubines;
Abrazada en el ósculo de la dilección,
obra de los serafines.
Nota diligentemente lo que acabo de decir, pues ello encierra una fuente de vida.
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